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La sauna meshica

EL TEMASCAL O

CABAÑA DE

SUDAR ES UNA

PRACTICA

CEREMONIAL

HABITUAL EN

MUCHAS DE LAS

TRADICIONES

INDÍGENAS DE

TODO AMÉRICA.

TRASLADADO AL

CONTEXTO DE

ESTOS

TALLERES

CONECTARA DE

UNA FORMA BIEN

NATURAL A

TODOS LOS

PARTICIPANTES

CON LOS

CUATRO

ELEMENTOS:

TIERRA, AGUA,

AIRE Y FUEGO.

El Temascal, un verdadero circulo de sanación, es una primera  oportunidad para todos nosotros de adentrarnos en el trabajo que se  seguirá los dos días posteriores, poniendo toda nuestra energía en  LA INTENCIÓN, el propósito y el "para que". En esta ceremonia  heredada de las tradiciones indoamericanas daremos una dirección  firme tanto a nuestros propósitos en la vida como al propósito para  este trabajo concreto.    El temascal es una antiquísima tradición de los aborígenes de  América. Se trata de una pequeña cúpula hecha con palos de  avellano doblados y cubierta con mantas o cobijas de modo que en  su interior se crea un espacio circular perfectamente sellado del  exterior excepto por la puerta que también se puede tapar. En el  centro del recinto existe un agujero donde se situarán las piedras que previamente se encuentran en las llamas en el fuego ceremonial en  el exterior del temascal, hasta alcanzar casi la incandescencia.   Una vez reunido el grupo dentro del temascal, por la puerta de tela  se introduce las piedras al rojo vivo con una pala y se sitúan en el  centro del temascal. Se cierra todo y se echa agua sobre las piedras,  creándose unas intensas nubes de vapor de agua que convierten el  lugar en un auténtico reto de superación de umbrales de calor y de  sudor. Se entonan cantos, se habla, se da la palabra y se van  introduciendo piedras, echando agua y hierbas aromáticas y cada  vez más calor hasta superar el sofoco rindiéndose.   Generalmente se hacen CUATRO PUERTAS, lo que significa que al  final de cada puerta se abre el temascal dejando entrar el frescor de  fuera para continuar con el proceso por tres veces. La catarsis  producida es real y tangible y es una limpieza del aura,  transformación total de la propia energía, purificación y toma de  contacto con el grupo entregándose a la situación. Hombres y  mujeres occidentales se adaptan con facilidad a esta sauna india  creando verdadera devoción por este mágico y transformador  catalizador de energías, este ancestral conocimiento. Siempre se  precisa la sabia dirección de una persona experimentada.        El Inipi Lakota  Articulo propuesto por Ximena Vera Torres     El Inipi Lakota es una ceremonia de purificación que tiene su origen  en los rituales sagrados de los indígenas nativos americanos y cuya  antigüedad se pierde en el tiempo. Es una cabaña hecha de ramas,  preferentemente de sauce blanco (porque es flexible y suelta una  sustancia relajante), con un orificio en el centro donde se colocan  piedras calentadas al rojo vivo en un fuego ceremonial. Sobre las  piedras se colocan hierbas aromáticas y agua, que al chocar produce abundante vapor, lo que provoca la sudación de las personas que  están en el interior de ella, podríamos decir que es un sauna en la  naturaleza, pero realmente es mucho más que eso.   La palabra Inipi deriva etimológicamente de la palabra lakota  "Iniunkajaktelo", que literalmente significa vamos a orar a la tienda de  sudoración. El Inipi es un lugar de oración y como tal se considera un  templo. La cabaña en sí tiene forma redonda y está construida con  16 ramas verticales que se amarran formando dos cruces de 4  direcciones iguales, que representan a los 16 espíritus sagrados de  la tradición lakota: Wi, el sol, portador de luz, calor y vida, el que nos  aporta valor y generosidad a nuestra vida; Skan, el movimiento, es la  fuerza y energía que nos mueve; Maka, la tierra; nuestra abuela que  nos nutre; Inyan, la piedra, la naturaleza eterna del creador, las más  anciana; Hanwi, la luna, representa los ciclos de la vida, el  sobrenatural de las mujeres; Tate, el viento, controla las estaciones y  vigila el sendero que conduce al mundo de los espíritus, padre de los cuatro vientos; Unk, el conflicto, el padre del mal; Wakinyan, el ave  del trueno, señor de las tormentas, es el espíritu que crea la energía  eléctrica; Tatanka, el búfalo, hermano del indio, el que da la salud, el  alimento y la vida; Tob Tob, el oso, nos trae la medicina de las  hierbas, el amor y la valentía; Wani, las cuatro direcciones,  Controlador del tiempo, mensajero de los sagrados; Yumni Wi, la  diosa del mar, restauradora del equilibrio, amor, deporte, juego,  energía femenina; Niya, el espíritu, aliento vital, esencia de la  persona; Nagi, alma, habita en los seres humanos, los animales, las  piedras, los árboles y los ríos; Sichun, la inteligencia, poder innato  que habita en cada hombre y en cada mujer; Yumni, el remolino, lo  inmaterial, el huérfano que nunca ha nacido, el remolino de aire, el  pequeño torbellino, el travieso mensajero de los sobrenaturales. Las  cuatro filas de ramas verticales que envuelven la cabaña simbolizan  a los cuatro mundos, el mineral, el vegetal, el animal y el humano; la  última vara que se entrelaza en el el techo con todas las 16 ramas  verticales forma una estrella de ocho puntas representando a los  planetas y al universo.    De esta manera la cabaña representa a toda la creación y al vientre  sagrado de nuestra Madre Tierra en cuyo ombligo se colocan las  abuelas piedras, sabias poseedoras del código genético de la historia de nuestro planeta. Cuando entramos al vientre de nuestra Madre  volvemos a ser otra vez niños inocentes, pero como estamos en el  mundo entramos impuros. Humildemente esperamos a que entren  las piedras rojas y las saludamos respetuosamente, orándole a la  sabiduría ancestral de las abuelas y al poder del abuelo fuego que  nos limpien y nos sanen nuestros cuerpos y nuestras almas, es un  momento muy especial, de silencio y veneración, ¡las abuelas  calientes imponen!   La persona que guía el inipi esparce la medicina del oso sobre las  piedras: las hierbas aromáticas; y entonces el inipi se llena con el  perfume de la salvia, el cedro, el palo dulce y el copal, que siguen  haciendo el trabajo de la limpieza, desbloqueando los túneles  oscuros de nuestra mente y de nuestras emociones, liberándonos de las energías densas del mundo; los espíritus de estas plantas son  sabios y profundamente amorosos. Entonces entra el agua, la vida  en todo su fluir, con el agua se saluda a las piedras, se cierra la  puerta y comienza la ceremonia. Pidiendo permiso a las cuatro  direcciones, al cielo, a la tierra y al corazón se comienzan los  cánticos y los rezos.    El agua comienza a tocar a las piedras y nos vemos inmersos en una gran nube de vapor en medio de la oscuridad más absoluta, es una  sensación de paz e inmensidad, que unida al poder maravilloso de la alquimia de los elementos nos comienza a transformar poco a poco,  el sudor corre copioso por nuestro cuerpo, a veces tengo la  sensación de ser un río, o un gran mar, siento que salen a chorros  las toxinas de mi cuerpo físico y astral. Las personas del inipi se  presentan diciendo su nombre, el lugar de origen y su razón para  estar en la ceremonia, y entonces se crea una sensación de unidad.   Muchas personas novatas sienten miedo dentro del inipi, la  oscuridad, el misterio, el contacto con el otro compartiendo un  espacio tan pequeño, como si fuéramos un solo cuerpo, el calor  inmenso que desafía los límites de nuestra mente. Por eso es  importante que la persona que lo conduzca tenga mucha experiencia  para transmitirle a la gente seguridad, hacerles sentir que ese es el  mejor lugar donde pueden estar, en el vientre calentito de nuestra  Madre, recibiendo el poder sanador de la alquimia elemental,  protegidos por los espíritus de la naturaleza y de los ancestros.  Enseñarles a rezar desde el corazón, dando las gracias y pidiendo  aquello que necesitamos para mejorar nuestra vida y la de la Tierra.   Se realizan cuatro rondas, abriendo la puerta cuatro veces para  introducir más piedras. En cada ronda se invoca una dirección: En la primera al Oeste, el lugar del misterio y de la oscuridad donde el guerrero espiritual aprende a caminar sin miedo reconociendo el lado oscuro; ahí se recibe la guía y consejo del Oso, el Tigre, la Serpiente y el Búho, que nos enseñan las tácticas necesarias para transitar por esos senderos. En la segunda puerta al Norte, donde recibimos la fuerza y la sabiduría del Búfalo, quien nos sostiene en la vida. En la tercera al Este, donde recibimos del Águila la luz y la claridad para actuar en armonía con el Espíritu. En la cuarta y última al Sur, el lugar de la Inocencia y la Compasión, donde recibimos las enseñanzas menudas del ratón y todo lo pequeño, el juego, la alegría y la diversión. Desde ahí salimos ya purificados, livianos, limpios, con piel de bebé. Hemos conectado con Wakan Tanka, el Gran Espíritu a través de una ceremonia donde el se manifiesta haciéndonos sentir todo su poder. ¡Hemos vuelto a nacer!  Artículo escrito por Ximena Vera Torres, México.  
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El Inipi o Temascal
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© Canto armónico. Tuti Elícegi. Osolobo.es.
Don Tuti Elízegi Osolobo.es
Madera recién cortada leña olorosa y resistente Fuego guardado por el tiempo Hoguera del mundo ancestral La Tierra poderosa y Fecunda Tonantzin La húmeda y fértil Pachamama En tu vientre tus hijos vuelven a reposar El agua sobre piedras calientes Con las yerbas que penetran sedantes Y nos limpian y nos dejan el alma perfumada de ilusión Piedras redondas y fuertes Yaciendo de todos los colores Abuelas en el lecho caliente de las llamas del sol Acurrucados y desnudos todos como entonces, cuando recién nacidos como niños retornando al origen, al corazón Y rezando y cantándole a todos Al espíritu de la vida sagrada En el vapor, en el inipi candente de purificación
el  temascal